jueves, 22 de diciembre de 2011






La verdad....

¿Cuál es la verdad?

¿Perderme otra vez?

¿Resucitar los sentimientos para intentar ahogarlos en un vaso con alcohol?


“hay tres cosas que nunca vuelven atrás:
La palabra pronunciada,
La flecha lanzada y la oportunidad perdida"

¿Recuerdas ese proverbio?
Se nos erizaba la piel en el ático donde la ciudad hacia de reportaje,
Tus labios eran dos asientos de plastilina.

Te dije que no te marchases y plagiaste mi súplica.
Las cosas que nunca volverán serán tus viajes,
Y tus palabras de amor.

He conseguido arrancarme del pecho esa flecha lubricada con tu veneno,
Has perdido tu oportunidad,
Lo triste es que ya no habrá segundas partes.



jueves, 24 de noviembre de 2011

Tu huella.

Dicen que no eres bueno para mí,
el tiempo no ha remendado las heridas.
No voy a mentirte,
aun me dueles aquí dentro.

Dicen que hay que seguir adelante,
pero ellos no conocen nuestra historia,
los besos que dejé cosidos en tus labios,
en la almohada de tu cama.

Porque sin ti sé que habrá otro camino,
debería perder la memoria,
un clavo quita otro,
¿ el amor es eso? ¿ pegatinas?

Respiro el aire de la noche,
estás en todas partes,
los recuerdos se burlan de mis zapatos,
intento encontrar una cuerda que me lleve a la luz.

Esto es lo que me queda,
aprender a borrar huellas,
amar cada parte de mi cuerpo,
encontrarme,
pues estoy cansada de perderme tantas veces.

sábado, 29 de octubre de 2011


Hoy he pasado por varios lugares donde en cada uno de ellos tu estabas, la noche me devolvía el eco de mis pasos sobre el vacío de una ciudad. Te vi, acercándote con esa pose que hacia que todo mi cuerpo temblara, nos vimos tumbados en el césped, imaginando tocar las estrellas con los dedos, y después, levantarnos corriendo porque se nos hacia tarde. Aquel montículo de hierba donde decapitabas mis labios con tus besos, y yo reía juguetona porque los sentía enmohecidos. Nos vimos jugando a ser niños, yo encima de tus pies, bailando una canción que no sonaba en ninguna parte, salvo en nuestro susurro. Tu voz pronunciando mi nombre, hasta que nos lo supimos de memoria, mordisqueaba las silabas de tu apellido, porque era lo que más aprendí de tu DNI. Nos vimos balanceándonos en esos columpios de rueda, vitoreaba el cielo, las palomas, nuestro pelo, todo daba vueltas y no sentíamos miedo. Sentí el peso del tiempo en la mandíbula, algo apretaba mi lengua, la garganta, y no era nerviosismo, tal vez era ese estúpido temblor que trae la incertidumbre. Nos vimos siendo caballos, libres, como el viento, ignorando las reliquias que dejamos en la mesita. Me vi enamorada de ti, cada hueso de mi cuerpo era una masa endeble que caía en lava sobre tu agenda de lunes a viernes. Y esperaba a que sonará el teléfono, una y otra vez, hasta que terminó siendo mi pasatiempo. Y mientras caminaba sobre el silencio, sobre esa soledad que bailaba en los árboles, rememoré esos pequeños trazos que la vida me dio cuando tenia doce años, catorce, como los números pares. El instituto parecía un simple edificio vestido de viejo, los ladrillos más amarillos que antes, como láminas de pergamino. Parece mentira que fuera a través de esas ventanas donde yo imaginaba un mundo, y donde descubrí mi verdadera vocación, plasmar palabras. Por aquel entonces tu estabas muy lejos, y no pensé encontrarte nunca, porque dicen que las chicas buenas sufren más y el amor les viene más tarde. Empapaba los recreos con miradas hacia una camiseta negra, creía que era él, que siempre seria él, pero me equivoqué, cuando eres joven te equivocas tantas veces...

Decían que nunca llegarías, y para empatarles con esa mentira, fijé mis ojos en más camisetas, azul, verde, gris a cuadros...pero siempre estaba la negra, en todas partes, burlándose de mi ignorancia y búsquedas, en los pasillos, en las mesas pintadas con rotulador, con lápiz, nombres que rajaban las esquinas. Cosí su nombre en cada primera hoja de todos los cuadernos que guardaba en la mochila, e incluso en el forro, y todo para que él no las viera, porque decía que nunca podría fijarse en alguien como yo. Mientras yo sentía lentamente como el amor empezaba a llamarme dentro, tu estabas en otro país, con otra historia, haciéndote hombre, y el destino te llevó a mi, eso es una de las cosas que pienso cuando necesito saber que sentido tiene todo esto. Hoy, en esta noche, yo me he hecho muchas preguntas, y mientras intentaba analizarlas, dejé que el crujir de mis pisadas, sabotearan las baldosas granates y blancas que me conducían a casa.  



jueves, 27 de octubre de 2011



Me pregunto desde cuando te volviste tan frío, 
son esas suposiciones que tenemos las mujeres, pues sabemos cuando algo no va bien. Al decir verdad, te extraño, aquí empieza a hacer frío, llegó el otoño, todo empieza a volverse gris. Intento no pensarte, pero te mantienes en vilo, en cada hueco, te apretujas entre mis pensamientos, y duermes en mi corazón, a veces abrazo la almohada imaginando que ella eres tú, y cuando abro los párpados desapareces. Ni siquiera sé decirte como me siento, tengo tanto que decirte, que preguntarte; no desearía otra cosa que tenerte aquí ahora mismo, abrazando mis palabras, este cuerpo que empieza a recuperarse pero que aun lucha contra el abismo. Y es que ese vacío que obtengo, empieza a crecer, me agujerea el pecho, no puedo controlarlo, duele, pero sin sangrar, late,  y a veces no me deja respirar. Solías decir que peco de ser melodramática, quizá estuve hecha para eso, para sensibilizar cada gesto, tender a ser vulnerable. Pero es que cuando se ama, al igual que se gana, también se pierde, y yo te siento lejano, tanto, que noto que ya te he perdido. Aun así, me queda esa pequeña luz que acrecienta mis ansias de luchar por ti, por lo nuestro, porque juramos que los kilómetros no nos vencerían, que todo esto tenia una salida. Teníamos amor,  y ahora tenemos soledad, tu siempre has sido el fuerte, yo la llorona. Pero compréndeme, tenia miedo de que te marchases, de que no volvieses, tenia miedo de tantas cosas...

Ese video refleja como me siento, ahogándome entre un mar de dudas, entre las paredes de mi habitación, en mi misma, restos de un viaje que hice y del que ya no regresé, tal vez todo esto que estoy diciendo suena incoherente, pero dejo que hablen mis manos, porque la cabeza la tengo en Roma, y el corazón escondido en un cuaderno, pues Roma urge de mis recuerdos contigo, donde fuimos libres, y mi corazón intenta buscarte entre proverbios y consejos. Los días son cuencos vacíos, sin caramelos, sin llamadas de esas que duraban horas, sin esos besos que imaginábamos mandar. Qué estoy muriéndome y no te das cuenta, que he cambiado y parece no importarte, estoy triste, si, pero sigo en pie. Solías decir que era una campeona, que tenia la sonrisa y los ojos más bonitos del mundo, y caí en esa red donde cada vez me gustaba perderme, enredarme, sin importarme perderme entre mareas o puertos donde, las anclas no estaban bien atadas. Tu eras lo que me mantenía en pie, lo que me hacia fuerte. Debería ir poco a poco para contar nuestra historia, pero escupo palabras que no puedo guardar, no hoy, cuando necesito soltarlas. Sabes que siempre te amaré pese a todo, lo sabes y... sigues ignorándolo. 

Hoy tengo ganas de llorar, no es nada nuevo, últimamente lloro por todo, no sé porque será. No es un llanto de esos que meten ruido, esos que golpean y que a nadie les gusta oír, este llanto tiene otro sonido, uno muy diferente. Y tengo ganas de gritar, hasta que me quede sin voz, sin alma, hasta que la lengua se me hinche y se vuelva negra. Y no puedo llegar a ti, eso me mata más, ahora entiendo porque el amor es devastador, ahora es cuando entiendo algunas cosas que decías.





lunes, 10 de octubre de 2011


El cielo, una manta oscura,
ha pocreado un pensamiento mío,
una media sonrisa pálida dibuja sombras en la pared,
intento cubrir mi cuerpo con la piel de tus labios,
pero es tu ausencia lo que inunda este espacio.

Arriba, una circuferencia diáfana se burla de mi imsonio,
no deberia quererte tanto,
ella lo sabe tanto como yo.
Ella, que es bruja también y predijo el camino.

Hay una historia nuestra,
que contaré despacito.

sábado, 24 de septiembre de 2011


Curiosa la forma de pensarte, de quererte, impregnar en el cristal el vaho de mis recuerdos, donde siempre figuras como protagonista.Me siento sola, desdichada, alegre, y una optimista ridicula, cobarde. Soy una mujer que tiene varias mujeres dentro, y es dificil, porque no llegas a comprenderme. Lo gracioso es que tampoco consigo hacerlo, curiosa la forma en que gira este mundo y no tener raices para crecer como árbol, tu medianoche, que sé yo, ser cualquier cosa, el error ha sido ser todo lo que yo imaginaba que pudieses desear en una mujer, heme aquí, siendo tu paso, tu paciencia, una funambulista que adopta respuestas sobre tu lengua de alambre. Pinchas, me dueles, sangro, y te yergues orgulloso, irrisoria tu sonrisa, que me hace caer como una alicia en un cuento donde el pais de las maravillas no opta por ese nombre, es el mismo infierno que se abre paso. 

A ti debido.

No deduzcas que esto pretendo escribirlo para que lo leas, simplemente es un modo de hablarte a través del silencio, es una forma de describir algo que ocurre en mí, esas frases que dejé impresas en libretas y que nunca dejé que las vieras. Esto es una forma de decirte simplemente, aquellas cosas que no te dije.