viernes, 28 de diciembre de 2012

Las cosas que no te dije



Aquellas cosas que no te dije se las llevó la primavera del ochenta y siete. Lo primero que pensé al llegar a la ciudad fue si te encontraría entre aquellos puestos de libros; pequeñas bibliotecas circulantes que mostraban un generoso repertorio de incunables, manuscritos y libros ambiguos. Paseé con la esperanza de verte, dando por testigo al destino, pues de un modo u otro siempre nos había regalado la casualidad de chocarnos. Fue en una de esas bibliotecas circulantes, donde te conocí. Siempre acababas apareciendo, como un furtivo relámpago. Me pareciste enigmático, inalcanzable y lejano. Con tu bigotito fino y el hoyuelo en tu barbilla.

Aquellas cosas que nunca te dije las grabé en una cámara que encontré en una tienda de antigüedades. Como el amor empezaba a deteriorarse dentro de mí, pensé que grabando mis angustias y temores sobre nuestra difícil relación, era más probable que las palabras y gestos fluyesen con naturalidad. Encogida en el asiento descosido por la manía tuya de arañar la funda del sillón, planifiqué todo lo que te narraría, comenzando por el principio hasta el final. Después de vomitar las palabras que nunca me atreví a decirte, me quedé ausente y vacía de dolor, repantigada en aquel sillón, preguntándome si algún día, comprenderías la razón de mi partida. Lo que me llevé contigo fue tu mirada, la hermosa dilatación de tus pupilas cuando contemplabas mis labios entreabiertos. Sabes que te quería con todo mi corazón y que nunca pretendí herirte. Mi error fue buscarte constantemente, encogiéndome como una chiquilla asustada cuando no sabía hacia dónde habías ido. Perdóname si te amé demasiado, por todas esas lágrimas que derramé en tus brazos cuando creía que la vida me abandonaría. Porque eras mi vida entera, y lo que me ayudaba a avanzar. Las cosas que no te dije fueron las que debería haberte dedicado durante aquellos días venideros. Siendo esclavos de la rutina, enfrentando nuestro demacrado rostro en los espejos de nuestro hogar. Debería haberte dicho que dentro de mí siempre había estado ella, la mujer que ansiabas conocer.

Las cosas que nunca te dije y podrían habernos salvado de reproches, te las regala otra mujer que no soy yo. 

domingo, 30 de septiembre de 2012




El otro día te eché de menos. Decían que éramos libélulas que se habían enamorado de los vaivenes del tiempo. Quien como yo podría guiarte en esta parte del mundo que  le diste nombre. Los diecinueve te hacen querer ser adulta pero hay algo en ti que no termina germinando. Te veo intentando explicarte a ti misma el porqué saben tan saladas las lágrimas y porque tienes tanto miedo de descolgar el teléfono para un previo aviso. Un viaje que esperas ansiada, sola. el camino hacia tu libertad. He guardado los zapatos aquellos que usabas para pisar fuerte los escalones, y que fueron tus enemigos para echar una carrera a mi lado. He dibujado con esa rama partida que descubrí en tu caja de recuerdos, una respuesta que descifre porque sentimos que somos dos filigranas que temen olvidarse pero no separarse. 

viernes, 7 de septiembre de 2012




A Luis.





Te lo debía, aquel veinte de febrero en la quinta planta. Oteábamos el paisaje en la ventana. Te debía una historia corta pero bonita y matizada en todas las cosas que deseabas. Te lo debía, arrancarle a los dientes de león las pelusas para que volasen por la ciudad y cumpliesen nuestros sueños, los tuyos, tan diferentes de los míos.


Te lo debía, regalarte una bella sonrisa en esa habitación. Cuantas cosas te debía y cuántas de ellas no pude seguir dándote. Qué de las veces que he hecho latir entre tus manos este corazón grácil que se asemeja al aleteo virgen de un pajarillo. Qué especiales y cordiales fueron los segundos que contamos para que se convirtiesen en minutos. Quien te observase y fuese lo bastante inteligente, se daría cuenta que hace mucho que te abandonó los néctares de unos labios que aun seguían sonriéndote malcriados en una foto antigua.


Yo supe conocerte ese día, el mismo que te debía tanto. Mi regalo fue la visión de la vida en las sombras que el sol dejaba en las aceras, los edificios, en nuestras manos y en el huequecito de mi nuca donde se intuye el nacimiento del cabello. Te regalé mi voz, hipnotizándote con versos tristes pero reales, y dejé que tus manos- huesudas y ligeramente velludas- intentasen encontrar consuelo en las mías.


Te lo debía, este pequeño trozo de mí, estas tardes exprimidas en un calendario fugaz y los diez pasos que doy en tu calle para mandarle un beso a tu ventana. Te debía este rezo que mando a la luna para que te la recite ella misma sobre el brillante y olvidado mausoleo que lleva tu nombre.

martes, 28 de agosto de 2012


Podría decir que es una casa vacía, pero en realidad no lo es. Está llena de vida, de un pasado, de recuerdos que permanecen en retratos.  La lámpara que pende en el techo es la prueba de que en este saloncito redondo y estrecho hubo una vez conversaciones que hablaban sobre la vida, sobre corazones que vuelven a quedarse dormidos y despiertan cuando el ocaso alumbra en las ventanas. Podría decir lo mucho que se extraña tener a alguien aquí al lado, compartiendo esta soledad que se torna espesa, pero irremediablemente las personas estamos hechas de caminos. Hace un momento decidí dejar al silencio hablar esta noche, quería que me susurrase lo que falta, lo que yo espero de la vida y lo que ella misma espera de mi. A pesar del tiempo, los muebles siguen conservándose, y los sillones siguen esperando esos dos cuerpos que se acostumbraron a sentarse siempre en el mismo lugar. Afuera vive una ciudad, aquí dentro vive un corazón que extraña vivir. Pero no os confundáis, aquí se está bien, hay muchos rostros congelados en las estanterías, rostros que se fueron para no volver y otros que quisieron no haberse ido. Abrigo el recuerdo con mi triste sonrisa y dejo que me abrace esa maravillosa sensación que me hace ver que a pesar de todo he vivido y que aún queda tanto que ofrecer. No podemos hacer regresar lo imposible, pero sí que podemos intentar hacerlo presente. No hay lógica que explique el porqué se siente a veces uno tan apático sin una razón. Yo quisiera encender dos velas para esta noche y bajar las persianas para soñar que aquí dentro puede haber otro mundo. Desearía poder decirle a quien espero que nunca dejé de hacerlo, que a veces me siento increíblemente perdida. Pero hay algo que me acompaña siempre: el valor de mi alma.


miércoles, 15 de agosto de 2012



¿Puedo acaso ser la brisa que mueve las cortinas? ¿Ser acaso el pájaro que pía travieso y libre en la teja de una casita de muñecas? O… ¿qué se me permite ser o no ser? ¿Acaso esa lágrima que hierve en tu ojo y raja tu mejilla? ¿O esa preciosa curva que se llama sonrisa  y te hace incluso más hermoso? ¿Puede concedérseme ser la piel que habitas? ¿O esa voz que susurra tu corazón cuando la noche se hace miserable y miscelánea?  ¿Qué puedo hacer para que se vierta en tu vida todas las mejores sensaciones posibles? ¿Qué decirte para que me ames siempre y permanezcamos lazados en esta cama que hemos hecho como nuestra oración? siento mover tus pies y buscar mis piernas para que suceda en mi rostro urgido de atención, los matices de la felicidad. ¿Puedo decirte ahora mismo que soy esa muñeca frágil que intenta apaciguar los agujeros que menguan en tu alma? ¿Puedo prometerte que seré esa ráfaga de aire fresco que entra por tu ventana y besa tus huesos ausentes de aquellos que no llegué a darte? ¿Puedo buscar lo que no puedo realizar y dar un nombre a cada una de las cosas hermosas de esta  vida? ¿Hasta dónde es capaz una persona de ser lo que desea ser para alguien?

domingo, 12 de agosto de 2012

Alguien me dijo una vez que yo estaba rota, como una muñeca agujereada por el tiempo.Otro segundo alguien aseguraba que lo que en verdad ocurría era que las heridas no habían sido cerradas del todo y estaban siendo supuradas. Fui a todas las farmacias que pude encontrar, les advertí con mi rostro quejoso que lo necesitaba, que la soledad destruye, quiebra. Pero solo contestaban que allí donde yo realmente necesitaba el antídoto era un lugar difícil de encontrar. Volví al frío de la noche y caminé descalza. Volvía a pensar en  heridas, agujeros.... ¿ Acaso estoy rota? ¿ asustada? vamos a dejarnos de metáforas, ¿ qué es lo que pasa aquí? ¿ donde están las ganas de pintar el mundo? ¿ donde puedo encontrar la pintura adecuada? espera, ¿ no hablábamos de heridas? me parece que soy yo la herida.

Las aceras parecen estar excitadas,  la lluvia de anoche les hizo el amor. En lo que a mi respecta solo me acompañó unas sábanas arrugadas y tristes y un bote de antidepresivos, ¿ triste verdad? seguramente alguien pensará ¡ dios mio! ¡pero si eres una cría, tienes toda una vida por delante!. ¿Como puedes ver acabada tu vida si ni siquiera ha empezado? ¿alguien tiene la respuesta? porque yo no.

No estoy del todo triste, claro que no,  es como una atracción en una periferia. hay días, hay momentos, hay de todo. Veo a manos unirse y cerrarse, veo incluso como sudan entre los dedos, ¿ y qué más da? mis manos saben estar solas, apenas extrañan el contacto, pero es normal. El corazón es tan solo un puño enfadado, hay que ver que tonto se pone cuando decido ver alguna comedia romántica. Enciendo la televisión y solo se oye lo mismo, ¡ qué cansada estoy! ¡ qué cansado parece el mundo!.

Me tumbo en la cama, abro la página cincuenta del libro que estoy leyendo y me atraviesa la aguja del tiempo, es fácil entender otras historias cuando no entiendes la tuya. Hoy la gata se ha portado bien, no ha vuelto a ser un misterio en los tejados, ¡ mira que es lista! salta de teja en teja y cuando ve que no hay nada por lo que seguir saltando vuelve a los pies de mi preciosa cama, ronronea a gusto, y me acoplo a su sueño. La luna parece la cara enferma de un bufo, voy a tener que taparme entera, temo que me contagie. 

Cuando me levante iré a otra farmacia, ¿ quedarán mas? he de cerrar pronto las heridas, temo que se hagan mas grandes y feas, y yo odio sentirme terriblemente indefensa. ¿ Alguien sabe la receta exacta para curar las cicatrices feas y abiertas?.