domingo, 12 de agosto de 2012

Alguien me dijo una vez que yo estaba rota, como una muñeca agujereada por el tiempo.Otro segundo alguien aseguraba que lo que en verdad ocurría era que las heridas no habían sido cerradas del todo y estaban siendo supuradas. Fui a todas las farmacias que pude encontrar, les advertí con mi rostro quejoso que lo necesitaba, que la soledad destruye, quiebra. Pero solo contestaban que allí donde yo realmente necesitaba el antídoto era un lugar difícil de encontrar. Volví al frío de la noche y caminé descalza. Volvía a pensar en  heridas, agujeros.... ¿ Acaso estoy rota? ¿ asustada? vamos a dejarnos de metáforas, ¿ qué es lo que pasa aquí? ¿ donde están las ganas de pintar el mundo? ¿ donde puedo encontrar la pintura adecuada? espera, ¿ no hablábamos de heridas? me parece que soy yo la herida.

Las aceras parecen estar excitadas,  la lluvia de anoche les hizo el amor. En lo que a mi respecta solo me acompañó unas sábanas arrugadas y tristes y un bote de antidepresivos, ¿ triste verdad? seguramente alguien pensará ¡ dios mio! ¡pero si eres una cría, tienes toda una vida por delante!. ¿Como puedes ver acabada tu vida si ni siquiera ha empezado? ¿alguien tiene la respuesta? porque yo no.

No estoy del todo triste, claro que no,  es como una atracción en una periferia. hay días, hay momentos, hay de todo. Veo a manos unirse y cerrarse, veo incluso como sudan entre los dedos, ¿ y qué más da? mis manos saben estar solas, apenas extrañan el contacto, pero es normal. El corazón es tan solo un puño enfadado, hay que ver que tonto se pone cuando decido ver alguna comedia romántica. Enciendo la televisión y solo se oye lo mismo, ¡ qué cansada estoy! ¡ qué cansado parece el mundo!.

Me tumbo en la cama, abro la página cincuenta del libro que estoy leyendo y me atraviesa la aguja del tiempo, es fácil entender otras historias cuando no entiendes la tuya. Hoy la gata se ha portado bien, no ha vuelto a ser un misterio en los tejados, ¡ mira que es lista! salta de teja en teja y cuando ve que no hay nada por lo que seguir saltando vuelve a los pies de mi preciosa cama, ronronea a gusto, y me acoplo a su sueño. La luna parece la cara enferma de un bufo, voy a tener que taparme entera, temo que me contagie. 

Cuando me levante iré a otra farmacia, ¿ quedarán mas? he de cerrar pronto las heridas, temo que se hagan mas grandes y feas, y yo odio sentirme terriblemente indefensa. ¿ Alguien sabe la receta exacta para curar las cicatrices feas y abiertas?.

1 comentario:

  1. Tengo un remedio infalible para ti: en verano, el aire acondicionado del cine, una bolsa de chocolate crujiente y brillante, y "Cinema Paradiso2 para llorar hasta que el Nilo, el Ebro o el Danubio se sequen. Luego, cualquiera de las de Woody Allen (Midnight in Paris, para escritores, of course). Pero si llega el otoño-invierno-rayos y centellas, el frío dichoso del norte, no pasa nada: otro cine, pero con cotufas calientes (las llaman/llamáis palomitas), una peli de vampiros adolescentes o una comedia romántica. Si algo aprendí, Colombe, es que en esta perra vida, hasta que encuentras a la media naranja que nos resta del zumo/jugo de nuestros sinsabores (y te lo aseguro porque me sucedió a mí) lo único que no nos abandona nunca es un cine, un libro o una obra de arte. Así que... a seguir escribiendo, a pesar de la caló.

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