miércoles, 15 de agosto de 2012



¿Puedo acaso ser la brisa que mueve las cortinas? ¿Ser acaso el pájaro que pía travieso y libre en la teja de una casita de muñecas? O… ¿qué se me permite ser o no ser? ¿Acaso esa lágrima que hierve en tu ojo y raja tu mejilla? ¿O esa preciosa curva que se llama sonrisa  y te hace incluso más hermoso? ¿Puede concedérseme ser la piel que habitas? ¿O esa voz que susurra tu corazón cuando la noche se hace miserable y miscelánea?  ¿Qué puedo hacer para que se vierta en tu vida todas las mejores sensaciones posibles? ¿Qué decirte para que me ames siempre y permanezcamos lazados en esta cama que hemos hecho como nuestra oración? siento mover tus pies y buscar mis piernas para que suceda en mi rostro urgido de atención, los matices de la felicidad. ¿Puedo decirte ahora mismo que soy esa muñeca frágil que intenta apaciguar los agujeros que menguan en tu alma? ¿Puedo prometerte que seré esa ráfaga de aire fresco que entra por tu ventana y besa tus huesos ausentes de aquellos que no llegué a darte? ¿Puedo buscar lo que no puedo realizar y dar un nombre a cada una de las cosas hermosas de esta  vida? ¿Hasta dónde es capaz una persona de ser lo que desea ser para alguien?

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