domingo, 30 de septiembre de 2012




El otro día te eché de menos. Decían que éramos libélulas que se habían enamorado de los vaivenes del tiempo. Quien como yo podría guiarte en esta parte del mundo que  le diste nombre. Los diecinueve te hacen querer ser adulta pero hay algo en ti que no termina germinando. Te veo intentando explicarte a ti misma el porqué saben tan saladas las lágrimas y porque tienes tanto miedo de descolgar el teléfono para un previo aviso. Un viaje que esperas ansiada, sola. el camino hacia tu libertad. He guardado los zapatos aquellos que usabas para pisar fuerte los escalones, y que fueron tus enemigos para echar una carrera a mi lado. He dibujado con esa rama partida que descubrí en tu caja de recuerdos, una respuesta que descifre porque sentimos que somos dos filigranas que temen olvidarse pero no separarse. 

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