martes, 16 de septiembre de 2014

Abandonarse es esto


Nos abandonamos en esa habitación de arañas escondidas,

esa habitación de cortinas decoloradas y luz enferma.

Recorrí tu espalda con mis dedos heridos,

quise que mis besos sonaran, para que no los olvidaras.

Fue nuestra última tarde,

el piano sollozó nuestra despedida,

al cerrar la puerta, también lo hice con mis ojos,

Porque el tiempo sin ti, no existe.

Me gusta escribir para ti,

adueñarme de tu alma, absorberla, atraparla en estas hojas ajadas.

Disfruto de tus labios bañados de nostalgia.

No quiero decirte adiós, adiós, adiós.

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