martes, 16 de septiembre de 2014

La nostálgia de tu nombre


Pesan las nubes en esta tarde gris. Escruto la mirada hacia el infinito. En mis manos florecen sueños, descalzo tu recuerdo.
La ciudad descansa, hay ventanas que ocultan la vida. La mía está abierta, esta vez no cerraré las persianas.

Imagino que penetrarás en esta habitación con la ayuda del viento.
Quererte significaba destapar heridas,
pero así te quise, con tus tormentas, aflicciones, distancias y olvidos.
Un amor como el mío no lo encontrarás en la arena que se funde bajo tus pisadas.

Una tarde como está, susurraste en mis labios que siempre volverías cuando el cielo se tornase de gris, con tu abrigo de mendigo, ocultando debajo del brazo papeles llenos de poemas. Nunca los pude leer, te los llevaste contigo, dejándome huérfana de ellos.

Hoy llueve, en mis pechos duerme tu nostalgia. Ya no estás, no vives, no en esta tarde gris. Vivo con mi soledad, divorciándome de mis sentimientos.
El cielo comparte conmigo la tristeza que trae la lluvia, refugiándose en mi vientre, párpados y en el corazón.

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